Miércoles, 29 de Junio de 2022

Encuestas y sensatez

Lunes, 31 de Mayo de 2010

Acabo de ver la encuesta en la que el PP, supuestamente, aventaja al PSOE en diez puntos. No tengo razones para negar su veracidad, pero confieso que hay un sector del pueblo español que me sume en el estupor. Hace apenas unos días, la diferencia era de 1 punto – con cinco millones de parados – y ahora, tras el anuncio de recortes, se ha multiplicado por diez. No sólo eso. El pueblo que niega su apoyo a ZP parece que sigue compartiendo más si cabe su orientación izquierdista. Así, repudia la acción de los sindicatos – con razón – para luego manifestarse a favor de una huelga general. Dice que las medidas de ZP no le gustan y luego afea al PP que no las apoye. Podría seguir multiplicando los ejemplos, pero éstos bastan.

Yo mucho me temo – y me lo temo porque entonces el problema es de dificilísima solución – que este caso vuelve a verificar mi tesis de que el PSOE es en la mente y en el corazón de millones de españoles una especie de iglesia católica alternativa. Como la iglesia católica es la Iglesia, el PSOE, es el Partido; como la iglesia católica regula desde antes de nacer hasta después de la muerte; el PSOE se empecina en ordenarnos la vida – y la muerte – desde la concepción hasta la expiración; como la iglesia católica es madre nutricia que satisface a sus fieles y les exige más obediencia que reflexión crítica, el PSOE es la encarnación del papá-Estado que todo lo da a cambio de servilismo y de nulo pensamiento disidente. Para esos millones de españoles que dejaron de creer en el catolicismo o que creen en él a la carta – por ejemplo, yendo al Rocío y teniendo a la vez una amante – el PSOE es ideal, una especie de satisfacción laica de ansias espirituales. Por eso, les molestan los sindicatos, pero no tanto porque son una estructura prescindible sino porque deberían estar dando guerra en defensa de los “pobres”. Por eso, lo que hace ZP les parece mal - ¿a quién puede parecerle bien? – pero, a la vez, no ven bien que el PP no le eche una mano. Por eso, a fin de cuentas, pueden ir en la procesión y votando al PSOE. Es lo que decía César González Ruano de esa Raquel Meller que era como España: “No es mala y, sin embargo, no sabe ser buena”. No son los españoles malos en general – y en eso mucho del mérito hay que atribuírselo a la iglesia católica – pero tampoco aciertan a ser buenos del todo, a levantar sociedades con un peso civil fuerte, a crear sistemas que desconfían del poder porque saben que, por su naturaleza, es malo y tiende al despotismo, a forjar democracias coherentes. Necesitan tras siglos de Madre Iglesia a un Padre Partido, a un Padre Gobierno y a un Padre Estado. Se niegan a crecer y así nos luce el pelo.

 

Reproduzco a continuación mi artículo de La Razón del lunes 31 de mayo. Para mi, es la mejor propuesta. Ni que decir tiene que por razones expuestas tantas veces no soy nada optimista al respecto.

UNA PROPUESTA PARA ACABAR LA LEGISLATURA
César Vidal

No tengo yo nada en contra de la política de partido ni tampoco de que los partidos políticos calculen las posibilidades de ganar las elecciones. Es normal y legítimo. Sin embargo, creo que España está por encima de esas conductas. Es más, desde que entramos en bancarrota el 7 de mayo pasado, no nos lo podemos permitir. Para ZP, se trata de aguantar pie en pared a que pase lo peor en la esperanza de que, en algún momento, volverá a engañar a los ciudadanos y seguirá en la Moncloa valiéndose de un acuerdo con ETA, del espectro de Franco o de cualquier otra indecencia. Para Rajoy, la apuesta es dejar que ZP se siga desgastando – ¡como si se tratara de la batalla del Ebro! – y, al final, se desplome facilitándole la victoria electoral. No creo que las dos posiciones sean iguales, pero estoy convencido de que España no se puede permitir ni una ni otra. En estos momentos, la única salida sensata para la gravísima situación que vivimos pasa, primero, por el desplazamiento de ZP – un personaje que logrado pasar de ser un peligro nacional a convertirse en un grave problema a escala planetaria – por otro político del PSOE; por la creación de un gobierno de concentración PSOE-PP en el que la cartera de economía y hacienda la desempeñe un técnico de la talla, por ejemplo, de Manuel Pizarro y por la supresión de ministerios inútiles como el de igualdad. Ese gobierno podría afrontar apoyado en su aplastante mayoría parlamentaria cuatro reformas indispensables. En primer lugar, el adelgazamiento drástico del actual Estado de las autonomías de manera que éstas se aprieten el cinturón como ya lo ha hecho la empresa privada y la administración central. En ese sentido, por ejemplo, el Tribunal constitucional debe aplicar ya la ley y liquidar el presente Estatuto catalán que es una verdadera amenaza para el sistema democrático. En segundo lugar, debería realizar una reforma del mercado laboral heredado de Franco lo que permitiría detener la sangría del desempleo sin miedo a Méndez y Toxo porque los trabajadores importan mucho más que los liberados sindicales. En tercer lugar, tendría que reformar el sistema financiero interviniendo las cajas de ahorros en quiebra obligando a una verdadera fusión o subastándolas. Finalmente, tendría que recortar drásticamente los pesebres de los que viven partidos, sindicatos, titiricejas, dictadores extranjeros y demás chupópteros del dinero de los ciudadanos. En paralelo, debería congelar la futura ley de libertad religiosa, la ampliación del aborto, el adoctrinamiento de Educación para la Ciudadanía o la Memoria histórica para centrar la actividad política en los problemas reales de los ciudadanos. De esa manera, podríamos acabar con el déficit, salir de la recesión, comenzar la recuperación, salvar – siquiera en parte – el estado del bienestar y acabar la legislatura en condiciones lo suficientemente saneadas como para que el enfrentamiento político transcurra por cauces de normalidad. Esa es la tarea que han de plantearse PSOE y PP, sino por dignidad y patriotismo, al menos, por egoísmo ya que si todo se va al garete, no van a salir indemnes del desastre. Todo debe realizarse en breve, casi me atrevería a decir que en semanas, porque, de lo contrario, será tarde y sólo asistiremos a una victoria electoral de ZP o de Rajoy sobre las ruinas de la que antaño fue próspera nación.

 

Este fin de semana estuve en la Feria del libro de Madrid a pesar de la alergia. Calificar de espectacular la respuesta de la gente a mi presencia me parece modesto. Derrocharon bondad, entusiasmo, afición, cariño… En mi caseta hubo que colocar vallas y guardias de seguridad para racionalizar una fila de lectores que tapaba los establecimientos cercanos y en la que estuve firmando sin parar y a toda velocidad desde las 11.50 a las 14.35. De hecho, ya a las 13 horas hubo que impedir que más gente se sumara a la cola porque no hubiera podido dedicar los libros a todos.

Ésa ha sido la tónica siempre que Federico, yo o ambos hemos acudido a firmas. En COPE o, como ahora, fuera de COPE. A decir verdad, Jesús el judío – aparecido en febrero de este año – va por la sexta edición y creo que La ciudad del azahar va a tener una acogida muy similar. Los lectores se sienten satisfechos con lo que leen y eso es lo que, a fin de cuentas, los convierte en seguidores fieles de los libros futuros. Porque no nos engañemos, el mercado del libro es el mercado del libro y no el de la radio o el de la TV. La prueba está en que alguno que se las prometía muy felices este año en la COPE no ha logrado incrementar la venta de sus obras por esa circunstancia. El lector es, sobre todo, lector y se comporta de acuerdo con criterios de lector. Es cierto que hay crisis, pero, como en toda crisis, la gente se aferra a los valores conocidos y seguros.

Por cierto, dentro de dos fines de semana, Dios mediante, Federico y yo firmaremos – esta vez juntos – en la Feria del libro.

Y ya que habló de la COPE…

 

Buruaga y la nueva parrilla de la COPE

Se confirmó hace unas horas lo que era un secreto a voces. Ernesto Sáenz de Buruaga sustituirá a Ignacio Villa al frente de La mañana de COPE. Me imagino que ahora surgirán como setas los que pidan injustamente la cabeza de Villa. Ya me he manifestado en contra de esa conducta. Lo menos que puede hacer la actual dirección de COPE es buscarle un acomodo porque, llegado el momento, aceptó con una misión imposible como era la de sustituir a Federico Jiménez Losantos. No digo yo que le den una indemnización como la que me indican fuentes solventes que ha recibido Jenaro González del Hierro por marcharse de COPE – indemnización de seis dígitos subidos en la que yo me niego rotundamente a creer y más en unos momentos en que la cadena va a iniciar un ERE muy duro con sus trabajadores – pero sí sería una buena opción devolverlo a los informativos y a La palestra. No obtuvo el éxito en La mañana, pero de eso la culpa no la tuvo principalmente él sino los que lo enviaron al desastre.

Digo lo mismo – me reitero – en relación con Alfonso Coronel de Palma. Tiendo a creer por lo que sé que continuará rigiendo los destinos de COPE contando, eso sí, con la colaboración desinteresada de Fernando Giménez Barriocanal. Convertirlo en chivo expiatorio de tantas situaciones sufridas por COPE hubiera implicado perpetrar una injusticia intolerable en una cadena con propiedad episcopal.

Sí habrá más cambios – aparte de Buruaga - en la parrilla de la próxima temporada de COPE. Todo apunta a que tendrán lugar modificaciones en el formato de La linterna que seguirá estando dirigida por Colmenarejo una vez que rechazó ese cometido hace unos días un personaje al que mis lectores conocen mucho, muchísimo y al que escuchan – estoy convencido – casi todos los días.

Abellán permanecerá en deportes… si los carruseles de la SER no se van, al fin y a la postre, a la COPE. Parece difícil, porque, entre otras razones, ¿cómo podría consentir el comité de empresa un contrato multimillonario en deportes con ese ERE a la vuelta de la esquina que va a afectar a centenares de trabajadores?

Circulan otras informaciones sobre Restán, el padre Bru y un largo etcétera. No creo que tengan mucha importancia y no voy a detenerme en ellas.

Por lo que se refiere a Cristina López-Schlichting, continuará en la Tarde. No podía ser de otra manera porque, como ya indiqué a inicios de esta temporada - y no me equivoqué - ha sido la estrella indiscutible de COPE en los últimos meses. Alguna dirá que me traiciona el cariño que le tengo desde hace muchos años, pero la verdad es que estoy convencido de que lo seguirá siendo en la próxima temporada. Pues no. Yo creo de todo corazón que se lo merece.

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